Académico del IPA UACh participó en el Taller Regional Latinoamericano GANASUR

El Dr. Rodrigo Arias, Director del Instituto de Producción Animal, participó en el Taller regional GANASUR: Resultados y ruta hacia una ganadería sostenible en el Cono Sur que se desarrolló en Buenos Aires.

 

El taller correspondió a la actividad final del proyecto “Desarrollo de estrategias de mitigación para el sector ganadero mediante un enfoque colaborativo en el Cono Sur (GANASUR)”, que incluyó la participación de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

La actividad se realizó el uno de septiembre y contó con la participación de representantes del sector privado, el sector público y la academia de cada uno de estos países que son parte de esta iniciativa.

En la primera sesión se presentaron los resultados del proyecto, correspondientes a la estimación de la huella de carbono y de las emisiones de gases efecto invernadero, principalmente de metano entérico y óxido de nitroso, de un sistema de producción de carne que cada país definió en base a sus propios criterios como, por ejemplo, la relevancia de éste, pero que no necesariamente representan al promedio país.

Para cada uno de estos sistemas se estableció una línea de base (Business as Usual) y se modeló el impacto de distintas medidas de mitigación y adaptación para los próximos 14 años. Cada país escogió las medidas a implementar en función de intereses y evidencias locales.

Finalmente, se evaluaron entre 5 y 11 medidas según el país. En el caso chileno se incluyeron seis medias: 1) selección genética (cruzas terminales Beef on Dairy), 2) manejo del pastoreo, 3) suplementación estratégica, 4) agentes antimetanogénicos, 5) digestores anaeróbicos, y 6) adaptación climática y bienestar animal. Todas estas forman parte de la NDC 3.0 de Chile (Contribución Determinada a Nivel Nacional), que es el compromiso oficial del Estado ante el Acuerdo de París para reducir los gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.

Emisiones GEI

A partir de los resultados presentados, la implementación de las medidas logra una reducción de emisiones de GEI estimadas al año 2040 al compararlas con la línea de base establecida en cada país, pero estas reducciones varían entre los países participantes tanto por la cantidad de medidas incluidas como por las mismas diferencias en las líneas de base y los sistemas definidos.

En la segunda sección del taller se realizó una discusión de los principales resultados del proyecto, se analizaron los alcances y limitaciones, y se recogió la visión de actores de la academia, el sector público y el sector privado de los cinco países participantes.

Con ello se buscó identificar las brechas de información, oportunidades de mejora y establecer prioridades para una siguiente etapa de trabajo regional.  En ese sentido, se organizó una primera etapa de análisis por país y posteriormente por cada uno de los tres sectores.

En el caso chileno participaron como representantes de los productores Rodrigo Mardones de Agro Llanquihue y Marcela Espinoza, directora de SAVAL, del sector académico expuso el Dr. Rodrigo Arias y como parte del equipo de investigación, asistieron la Dra. Camila Muñoz, el Dr. Ignacio Beltrán, Joaquín Beltrán y Catalina Marinkovic de la Cruz.

El Dr. Arias planteó que esta “fue una gran oportunidad para poder compartir y discutir los aspectos asociados a las emisiones de gases efecto invernadero en el marco de una producción de carne sostenible, contrastando al mismo tiempo las distintas realidades de los países participantes. Desde el punto de vista de investigación además fue una oportunidad para comprender las áreas prioritarias tanto del sector público como de los productores”.

Uno de los aspectos que destacó el académico fue que “el foco central no debe ser la reducción de las emisiones ‘per se’, sino que lo que realmente importa es el cómo, en el modelo de producción del productor del país que sea, una mayor eficiencia productiva resulta en una menor intensidad de emisión, es decir, en cómo las diversas medidas de mitigación y adaptación (hoy disponibles) generan un impacto positivo tanto en la producción como en el ambiente debiendo ser estas costo-efectivas, es lo que hoy definimos como un proceso de intensificación sostenible”.