Patrimonio agroalimentario
Columna escrita por la Dra. Carolina Lizana Campos, Decana de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias UACh.
Hablar de patrimonio agroalimentario es comprender que la alimentación no sólo cumple una función biológica, sino que también constituye una expresión cultural, social y territorial. Este patrimonio reúne conocimientos, prácticas, productos y formas de producción que las comunidades han desarrollado y transmitido por generaciones. Incluye semillas nativas, cultivos tradicionales, recetas, técnicas agrícolas y modos de conservación de alimentos que reflejan la relación histórica entre las personas y la naturaleza.

Dra. Carolina Lizana Campos
Hoy, el patrimonio agroalimentario adquiere una importancia estratégica frente a desafíos globales como el cambio climático, las crisis económicas, los conflictos geopolíticos y la creciente inseguridad alimentaria. En este escenario, fortalecer los sistemas alimentarios tradicionales permite avanzar hacia modelos de producción más sostenibles, resilientes y saludables. Los conocimientos ancestrales y la biodiversidad agrícola ofrecen herramientas concretas para enfrentar fenómenos como la sequía, la degradación de suelos y la pérdida de especies, además de promover dietas más diversas y nutritivas.
Chile posee una valiosa riqueza de territorios agrícolas que integran biodiversidad, paisajes culturales y prácticas sostenibles desarrolladas por comunidades locales. Ejemplos de ello son el Archipiélago de Chiloé, los sistemas de cultivo andino del norte del país y el Sistema de Vida Territorio Cordillera Pehuenche. Estos sistemas representan una herencia viva que debe ser protegida, no sólo por su valor cultural, sino también por su aporte a la soberanía y seguridad alimentaria, reduciendo la dependencia de cadenas globales vulnerables y fortaleciendo economías locales.
En este desafío, la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias de la Universidad Austral de Chile cumple un rol fundamental mediante la formación de profesionales en Agronomía e Ingeniería en Alimentos, así como en investigación, conservación y valorización de recursos agroalimentarios del sur austral. Sus estudios abarcan alimentos de origen vegetal y animal, especialmente recursos nativos y patrimoniales como papas, berries, especies forrajeras, mieles y gallinas criollas. Asimismo, la colaboración con productores locales y comunidades rurales permite rescatar prácticas tradicionales y promover sistemas productivos sostenibles. Cuidar el patrimonio agroalimentario es, finalmente, una tarea colectiva que exige fortalecer el vínculo entre ciencia, territorio y cultura.



