Dr. Oscar Balocchi: “Ser profesor universitario es una tarea apasionante”
Vicerrector Académico y Rector suplente entre enero y julio de 2021, actualmente, como Profesor Emérito, mantiene su vínculo con la UACh a través de la docencia de postgrado en el Magíster en Ciencias, mención Producción Animal, y el Doctorado en Ciencias Agrarias.
Texto: Paola Segovia – Fotografía: DIRCOM
Con más de cinco décadas de vínculo con la Universidad Austral de Chile, primero como estudiante y luego como académico, Oscar Andrés Balocchi Leonelli ha desarrollado una extensa trayectoria ligada a la docencia, investigación y gestión universitaria. Profesor Emérito desde 2023, destaca el aporte de la UACh al desarrollo de la zona sur-austral y reflexiona sobre los desafíos que enfrenta la institución para proyectarse hacia las próximas décadas.
Oscar Balocchi llegó a la Universidad Austral de Chile en marzo de 1972 como estudiante de Agronomía. Tras titularse y desempeñarse durante dos años en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en Osorno, regresó a la Universidad para iniciar una carrera académica que se extendería por cerca de cuatro décadas.
Durante su trayectoria se desempeñó como académico del Instituto de Producción Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias y Alimentarias, además de asumir diversas responsabilidades de gestión, entre ellas Prodecano de la Facultad de Ciencias Agrarias, Director del Instituto de Producción Animal, Director de Investigación y Desarrollo, Director de la Unidad de Planificación Estratégica, Vicerrector Académico y Rector suplente entre enero y julio de 2021.
Actualmente, como Profesor Emérito, mantiene su vínculo con la UACh a través de la docencia de postgrado en el Magíster en Ciencias, mención Producción Animal, y el Doctorado en Ciencias Agrarias.
Más de 50 años ligado a la Universidad Austral de Chile. ¿Cómo recuerda este recorrido?
He formado parte de esta universidad por más de 50 años, desde mi llegada como estudiante de Agronomía en marzo de 1972 hasta la actualidad, solo interrumpida durante dos años, cuando recién titulado me trasladé a Osorno a trabajar en el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, desde donde regresé para comenzar mi carrera como académico en esta universidad.
Ingresé en la Categoría IV de Profesor Instructor y desde allí mi trabajo como profesor universitario ha sido una actividad tremendamente satisfactoria, porque me ha permitido desarrollar una función cuyo rol es contribuir a la formación de personas, nuevos profesionales y a la creación de nuevo conocimiento, que es nuestra forma de aportar al bienestar de la sociedad y al desarrollo de nuestra región y nuestro país.
Esta travesía por la carrera universitaria fue considerablemente facilitada por la generosidad de los colegas de mi Instituto, de quienes sentí siempre su irrestricto apoyo. En este sentido, tengo un especial reconocimiento a mi colega Emilio Cuevas, quien me recibió e incorporó a su grupo de investigación en praderas.
¿Qué significa para usted ser profesor universitario?
Ser profesor universitario es una tarea apasionante porque tiene el reto de contribuir a la sociedad a través de dos tareas claves: la docencia y la investigación, las que se retroalimentan constantemente.
Ser académico está ligado históricamente a las actividades de docencia, formación de personas tanto a nivel de pregrado como de postgrado, creación de nuevo conocimiento y transferencia de este conocimiento a la comunidad científica y a la comunidad en general. Junto a esto, un académico debe contribuir en la gestión de su institución, ya que las universidades son gestionadas por sus propios integrantes.
Para ser un profesor universitario no basta con tener investigaciones y publicaciones de relevancia. Por su naturaleza misma, el profesor universitario posee una doble especialización: es especialista en la rama de conocimiento en la que se formó y, además, en pedagogía universitaria. Ambas especializaciones deben funcionar armónicamente para formar nuevos profesionales.
¿Cuál considera que es el principal desafío de la labor académica?
Como académicos, nuestra función es compartir el saber, pero para entregarlo, antes hay que tenerlo. Eso conlleva muchas horas de investigación, de observación, de preguntarse constantemente, de razonar con rigor, actualizarse, escuchar y dialogar.
Un profesor universitario no es un simple repetidor de lo que dicen otros autores, es un investigador. Se involucra en la tarea apasionante de conquistar el saber para entregarlo y eso se nota en sus clases, en las que añade lo investigado.
Su labor es también estudiar y pensar. No estudia solo lo que otros escriben, sino que se atreve a preguntar por los supuestos que hay detrás. Eso es el pensamiento crítico: preguntarse los porqués cada vez más profundos, para descubrir los paradigmas, las visiones que están en el fondo de los diversos saberes y atreverse a cuestionarlos.
La tarea del profesor universitario no es meramente informativa. Se orienta a formar hábitos intelectuales y morales, que son el fundamento de la innovación y la base de la formación de agentes de cambio en la sociedad.
¿Cómo observa actualmente a la Universidad Austral de Chile y su rol en la comunidad?
Este año nuestra Universidad está cumpliendo 72 años y corresponde reconocer el impacto que ha tenido en el desarrollo de la región sur-austral de Chile. La trascendencia que ha tenido la Universidad en el desarrollo agrícola y ganadero es evidente.
En primer lugar, a través de la formación de profesionales. Se han titulado de nuestra Facultad cerca de 2.500 ingenieros agrónomos, 500 ingenieros en alimentos y 450 postgraduados, tanto de magíster como de doctorado. Gran parte de ellos ha realizado una contribución, tanto desde el sector público como desde el privado, al desarrollo agropecuario de Chile.
Durante estos 72 años, el aporte de la Facultad, a través de la investigación y el desarrollo tecnológico, a la zona sur-austral ha sido significativo.
¿Qué ejemplos destacaría de ese aporte?
Por la cercanía con mi área de trabajo, quiero destacar el rol que la Facultad ha jugado en el desarrollo lechero del sur de Chile, por ejemplo, a través del Centro Tecnológico de la Leche para Chile y América Latina, que sustentó las bases del desarrollo de la industria láctea en nuestra zona.
Solo como una muestra de ello, está el gran desarrollo que logró la cooperativa COLUN, que la llevó a lo que es hoy y que estuvo bajo la dirección de un distinguido grupo de ingenieros agrónomos, todos ellos exalumnos y exprofesores de nuestra Facultad.
Adicionalmente, desde la Facultad y junto a INDAP se crearon los centros de acopio lechero para grupos de pequeños productores y, posteriormente, nuestra Facultad fue una de las instituciones base que idearon y gestionaron la creación del Consorcio Lechero, bajo la coordinación del Dr. René Anrique, institución que hoy es un referente del área láctea.
¿Qué mensaje le entregaría a la comunidad universitaria en este aniversario?
Sin duda, la ciudad de Valdivia y la zona sur-austral de Chile no serían lo mismo sin la existencia de nuestra Universidad. Por ello rendimos un homenaje a aquel grupo de hombres y mujeres visionarios que, encabezados por Eduardo Morales Miranda, desafiando lo establecido, dieron vida a la Universidad Austral de Chile.
Hoy nuestra Universidad debe proyectarse para los próximos decenios, de forma de seguir contribuyendo a la sociedad. Para ello se requiere el generoso aporte de todas y todos y es fundamental llevar a cabo las reformas administrativas y académicas que sean necesarias para garantizar su sostenibilidad económica y la pertinencia de su modelo educativo. De esta forma podremos seguir siendo la gran Universidad del sur-austral de Chile.



